martes, 3 de abril de 2018

Tras meses de silencio, vuelve a haber crónica de la pecoliga: un sentimiento, una filosofía de vida, un modo de competir más por humillar al rival que por ganar, una excusa para quedar una vez al año a comer aún más que a beber.
Técnicamente, la pecoliga se podría definir como una liga privada dentro del Supermanager ACB; se podría pensar que una reunión de amigos aficionados al baloncesto. Pero, desde el mismo momento en que alguien que cataloga a Oleson Brad o Carroll Jaycee como negros zainos de color de piel es capaz de ganar esta competición, queda claro que no ha hecho falta ni siquiera ver un partido en la pista de los Salesianos para optar a algún trofeo en esto.
Y es que, en la pecoliga, más importante que el conocimiento es el florculerismo, ese karma que consigue que, cuando te olvidas de hacer cambios, tu equipo salga mejor parado, te salgan los puntos por las orejas y adelantes uno o dos puestos.
Sin embargo, por encima de todo ello, la palabra que mejor define a la pecoliga es acritud. ¿No la conoces, no sabes qué significa? Apúntate, tardarás escasas semanas en notar cómo la sientes y te controla; ríete de la fuerza de los jedi y de su lado oscuro. La acritud está presente en todo, siempre. ¿Te desternillas cuando alguien se cae en la calle? ¿Disfrutas más cuando pierde el rival que cuando ganas tú? Está claro, la pecoliga es tu torneo.
Y si hay un yin y un yan de la acritud, esos son Ranty y elquintoforajido. El primero ejerce su tiranía año tras año, repellando su casa de trofeos sin salir del pódium; el segundo no ha conseguido entrar nunca y es el agujero negro de la acritud, el atractor que absorbe todos los comentarios negativos mientras se sigue currando que siga habiendo más y no paren.
Además de acritud, florculerismo, competición y baloncesto, la pecoliga es una quedada. Una vez al año, normalmente en fechas navideñas, los pecoligueros elegimos un día para comer y beber, mucho, y un bar para dejar la jugosa factura. Una factura que no pagamos a tocateja, sino que la cantidad a aportar varía en función de la clasificación en la anterior edición pecoliguera.
Eso lleva a una nueva definición: el pagafritos. Esa persona o ente, en muchos casos gran conocedor de la ACB y del baloncesto, que, quedada tras quedada, se empeña en darnos de comer y beber al resto gracias a su generosidad y dadivosa forma de ser.
En esta edición, la undécima de la pecoliga, que ya va por su jornada 25 de un total de 34, ya hay claros pagafritos; no hay más que mirar la clasificación: magacar33, te adoramos; año tras año surtes nuestras bandejas de deliciosos manjares. También pakistan1975 aparece por ahí, en el pozo pecoliguero, recordando, mientras mira sus trofeos del pasado, que vivió tiempos mejores. Como bajones, el Guadiana de la pecoliga en su ya longeva historia, que empieza a mirar desde lejos al antipodium que cierra martinake y ve al alcance de la mano superar a vyktorb que cae y cae, de más a menos como cada temporada. Todos los años suena para hacer algo grande, como Míchel para entrenar al Madrid; al final, sin embargo, su alma de pagafritos le puede y como los posos cuando sedimentan, vuelve a su lugar.
La emoción e interés de esta pecoliga viene a continuación, en la lucha por el pódium. Descartado el tirano ranty, pecolíder destacado (también a César lo llamaban tirano Bruto y sus amigos), cuatro elementos se juegan la segunda y tercera plaza. Quien peor lo tiene, a priori, es ciudadanomane, pero nunca se puede menospreciar su florculerismo y su escasa memoria para hacer los cambios. Justo en la frontera está forajido20, un servidor; no puedo decir que esté haciendo una pecoliga aceptable, pero aún así solo estoy a 50 puntos del pódium, recortando distancias al pérfido elquintoforajido y confiando en la maldición de Bela Guttmann. El entrenador húngaro del Benfica, cuando fue despedido en 1962 tras conseguir dos Copas de Europa, sentenció que el club lisboeta no volvería a ganar sin él ni un título más en cien años, ni el quintoforajido a ser pódium en la pecoliga. Le quedan 44 años aún.
El otro encargado de que la maldición se cumpla y de que ranty no consiga liderar todas las clasificaciones es el_Sultan, en segundo lugar de la general por escasos 20 puntos y líder del bróker por apenas 4000 € de presupuesto sobre un total de más de 30 millones.
Quedan nueve apasionantes jornadas, llenas de acritud y emoción. Algunas de ellas igual tienen crónica; otras, quizás no. El 24 de mayo saldremos de dudas.
 

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