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viernes, 30 de mayo de 2014

Los viernes al bar - En mayo, "hay caracoles"

"Hay caracoles", ese ha sido el tema del concurso de fotos con móvil por whatsapp para el mes de mayo en "Los viernes al bar". Todo un mes de bombardeo de imágenes de gasterópodos que no valían para la votación para enviar anónimamente la que entraría en el certamen.
Como es habitual, hoy viernes, tras la jornada laboral, se han conocido en el Bar Beyra los resultados y ya tenemos ganador y semiganador (en la foto para la posteridad, junto a la tradicional espontánea). Más abajo, las imágenes participantes con los respectivos seudónimos de sus autores.
Caracoles artistas - El caracolero
Libertad - Tanios
Sueños de caracol - Lituma
Caracoles in black - El babas
Otro uso del verbo sorber - Disfrutona
Sueños de caracol - Ribera de Duero
El escapao - The fast
Fugitivos - Penélope
Infancia - Peter Pan
Politicaracoleando - Indignado
Primeros pasos - Pincel
Pescando cuernos - Con la casa a cuestas

sábado, 24 de mayo de 2014

Mi barril de amontillado

El barril de amontillado, terrorífico cuento de Edgar Allan Poe alrededor de una terrible venganza; Querido amontillado barril, un relato onírico de mi amigo Ángel Márquez para la revista El Ladrío de la Asociación El coloquio de los perros. Dos ejemplos de la inspiración literaria que resulta ser este tipo de vino, la joya de la corona de la Denominación de Origen Montilla - Moriles.
Un vino que mezcla las dos clases de crianza que se dan en los caldos de estas tierras. En primer lugar, un mosto que durante, al menos, cinco años debe criarse biológicamente como vino fino, bajo velo de flor y por el método de criaderas y soleras. Posteriormente, se elimina la levadura que forma ese velo que lo protege del oxígeno y da lugar a una nueva crianza oxidativa, ya sólo con procesos físico-químicos, al menos durante otros tres años más. Sumando nos sale que el amontillado más pequeño requiere para serlo como mínimo ocho años; a partir de ahí, a envejecer e ir convirtiéndose en leyenda.
A pesar de ser un vino más seco y difícil de tomar para paladares poco hechos a los caldos del dios Baco, debe ser que con las canas estoy también tornándome más aficionado al buen vino y voy haciendo mis sentidos a su disfrute. Con ser esto una excelente noticia, lo que la hace aún más interesante es el hecho de que no me ocurra sólo a mí, sino que haya un grupo de amigos que cada vez nos volvemos más enófilos e interesados en la cata, maridaje y elaboración de nuestros vinos, en particular, y de los de otros pagos, en general.
Mitad por ese interés cognitivo, mitad por probar distintos tipos de bodegas, mitad por echar un rato de risa (y, aunque soy profesor de matemáticas, ya voy por tres mitades), decidimos hace casi dos años realizar una cata ciega de amontillados. Eso ocurrió en 2012; ahora, en 2014, ya llevamos tres ediciones de la misma. A golpe de cristal la vamos perfilando: eligiendo marcas, elaborando un ritual, enfocando nuestro desconocimiento organoléptico para que parezca que sabemos... Designamos cada amontillado con un número (sólo una persona ajena al jurado, la que rellena las copas, sabe qué vino se corresponde con cada número), fabricamos un pequeño mantel ornamental donde colocar los catavinos, miramos, olemos, probamos, puntuamos color, olor y sabor, nos armamos de pan y agua para resetear el paladar entre sorbo y sorbo... Tras unos minutos de pretendido misticismo, entrecejos fruncidos, expresiones sesudas y caras de entendidos, ponemos en común nuestras puntuaciones e impresiones; ha llegado el momento culminante, el que te hace aprender, reflexionar, engañarte creyendo que sabes algo y, sobre todo, reír. La última fase es la de tratar de adivinar qué vino es cada uno y preguntar con cuál se corresponde cada número.
Por fin tenemos ganador y más comentarios tras los resultados. Que si los vinos en rama o los embotellados, que si es un misterio insondable que siempre gane el "sublime" amontillado de mi cuñado, que si cuándo vamos a hacer la próxima, que si podemos ampliarla a otros tipos de vino, que si se está terminando, así a lo tonto, la comida que hemos puesto después para acompañar o que si, eso pienso para mí, el vino de mi barril de amontillado cada vez sabe mejor y la próxima vez quizás sea primero en lugar de segundo.
Como acompañamiento a esta crónica dejo algunas fotos de amontillados en barril, copa o cata y un excelente vídeo explicativo sacado de la web de la Denominación de Origen Montilla - Moriles.

miércoles, 21 de mayo de 2014

Mis series del momento

¡Qué tiempos aquellos en que a diario en Canal + veía, repetidos una y otra vez, esos episodios de Friends que ya me sabía casi de memoria!
El tiempo pasa, nos hacemos más viejos, Canal + ya no está codificado y ni siquiera sé si pone porno, pero siguen habiendo series que veo y vuelvo a ver sin importarme apenas conocer el argumento al dedillo. El canal es TNT, para más novedad, o Neox para el repaso y recordatorio; la serie, The Big Bang Theory; los protagonistas, unos físicos frikis y su vecina rubia buenorra; la banda sonora, Barenaked Ladies en lugar de The Rembrandts, dos "one-hit wonder" en ambos casos.
La cosa no queda ahí. Soy bien poco aficionado ya de las series de estrenos semanales, de estar esperando que llegue el día para ver el capítulo nuevo. Desde la aparición de internet dejé de ser tan periódico en mis visitas televisivas. Lejos, muy lejos, quedan aquellos tiempos de, por ejemplo, La fuga de Colditz, impaciente por ver el siguiente episodio. Sin embargo, parece que rejuveneciera esperando la nueva entrega, encima en Canal +, de la cuarta temporada de Juego de Tronos.
Nadie se salva de ser el próximo fiambre, me ayuda a mejorar mi oído con el inglés, mi memoria recordando historias y personajes, y también me gusta el tema de la intro. Es más, enano, meñique; admiro lo pequeño.


martes, 13 de mayo de 2014

Festival ¿de la canción? de Eurovisión

Esa es la pregunta que me planteo tras varios años sintiendo sangrar mis oídos cuando oigo los temas y hervir mi sangre cuando llegan las puntuaciones. A día de hoy, y desde hace algún lustro, no sé si definir Eurovisión como un festival de lo friki, de lo políticamente correcto, de lo transgresor, de lo geopolítico internacional, de lo mediático o de lo "gasta dinero mandando sms"; lo que sí tengo claro es que un festival de la canción ya no es. Desde la que gana a la última, las canciones de los últimos años son todas una "porción compacta de excremento humano que se expele de una vez" (definición de mojón, según el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua).
Hubo un tiempo en que los temas e intérpretes ganadores, incluso los que no quedaban en primer lugar, pasaban al recuerdo y a la posteridad. Sirvan los siguientes ejemplos.
  • Ganadores:








  • No ganadores:


  • Recomendaciones de los seguidores del blog: