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lunes, 12 de noviembre de 2012

2 años de la muerte de Luis García Berlanga

"Si el apellido de un hombre sirve para describir este extraño mundo, es que quien hay detrás ha calado en nuestra memoria y en nuestros sueños, aunque algunos sean pesadillas. Berlanga supo relatar lo inexplicable, ponernos frente al espejo y arrancarnos sonrisas, a veces amargas. Por eso y mucho más sus películas son necesarias, hoy más que nunca, para recordarnos de dónde venimos."
Y añadiría yo a la narradora de la entrevista que para saber adónde vamos. Porque la tozuda realidad se empeña en demostrarnos una y otra vez que es capaz de superar a la ficción. En estos tiempos que corren, las noticias políticas, sociales y económicas cada vez me parecen más sacadas de un guión de una película de Berlanga.
Nuestros políticos y banqueros recuerdan cada vez más a alguno de los personajes del director valenciano. Posiblemente porque nunca han cambiado, porque siempre han sido así y el genial realizador lo único que hizo fue retratarlos fielmente en sus filmes con su socarronería, acidez y humor satírico característicos.
No hay que hacer ejercicios de imaginación excesivos para vislumbrar una nueva versión de "Bienvenida, Frau Merkel" con Rajoy en el papel de Pepe Isbert, o "Todos a la cárcel" con Camps, Matas o Urdangarín en el reparto. Mourinho, CR7 o Messi protagonizarían una versión libre de "La vaquilla", y cualquier banquero rescatado podría poner un pobre a su mesa por Navidad como en "Plácido". "Los jueves, milagro" se convertiría en "Los viernes, recortes", y el consejo de ministros quedaría de escándalo en una cacería al estilo de "La escopeta nacional". No veo muy claro el parecido de Rouco con Michel Piccoli y su muñeca en "Tamaño natural", aunque sí podría encontrarse algún paralelismo entre un recién nombrado comisario de los antidisturbios y el Nino Manfredi de "El verdugo".
Mañana hará dos años de la muerte de Luis García Berlanga. Su memoria está bien presente aún, y el visionado de sus películas se hace más obligado si cabe para, como dije al principio, recordar de dónde venimos y saber adónde vamos.

2 comentarios:

Pata Hierro dijo...

En el limbo es uno de los artifices de que estemos de puta madre.
Punselito..

Pata Hierro dijo...

En el limbo sigue dando guerra e imaginando historias reales.