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viernes, 26 de octubre de 2012

Hombres G

Fue allá por el año 1985, en plena movida madrileña, cuando irrumpió este grupo en el panorama musical español. No tardó mucho en ser escogido por la industria discográfica para lanzarlo entre el público adolescente y juvenil y en alcanzar el éxito comercial más rotundo, convirtiéndose en un fenómeno de masas y fans casi nunca visto antes en España, lo que les llevó a ser muy criticados por excesivamente comerciales y a que la crítica no los valorara en su justa medida.
Su música pegadiza, sus letras juveniles, su estética de niños bien, les hizo sonar en todas las radios, aparecer en los principales programas de televisión, ser los novios deseados por todas las adolescentes españolas a la vez que criticados por los chicos, aunque en el fondo les encantaran sus letras y quisieran parecerse a ellos. Una imagen, obviamente, fabricada y magnificada por la industria discográfica que les hizo, también, saltar el charco y convertirse en grupo de culto, incluso hoy en día, en países como México, donde siguen siendo ídolos musicales.
Incluso se atrevieron a dar el salto a la gran pantalla, de la mano de Manuel Summers, director cinematográfico y padre del vocalista David Summers, en dos películas de guión absolutamente simplón y olvidable, al servicio de sus canciones en una suerte de sucesión de videoclips enlazados por un casi invisible hilo argumental. Eso sí, ambos filmes arrasaron en taquilla, abarrotando las salas de cine de masas de histéricos adolescentes.
Mi primer recuerdo de Hombres G es el de su aparición en el programa "Un, dos, tres" interpretando uno de sus primeros grandes éxitos, "Venezia". A partir de ahí y de temas como "Marta tiene un marcapasos" o "Devuélmeme a mi chica", hice lo que la mayoría de adolescentes masculinos de aquella época: me dejé envolver por su música pero sin reconocerlo públicamente. De cara a la galería, teníamos que dejar sentado que era un grupo de pijos para niñas, nuestra varonía quedaba en entredicho en caso contrario.
Con el paso de los años, y superados esos complejos juveniles, he ido apreciando y valorando cada vez más la música de Hombres G. En parte, por esa nostalgia carroza, consecuencia de los años, que me hace recordar mis tiempos mozos; pero en otra buena medida porque, alejados del ruido mediático y comercial de sus inicio, es más fácil quedarse sólo con su buen hacer como grupo y la jovialidad de sus canciones.
El próximo miércoles, noche de Halloween, podré disfrutar en Montilla de todo ello en compañía de otros muchos carrocillas, carrozas y carrozones, Hombres G incluidos, también ellos con más barriga y el pelo más gris.

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