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domingo, 23 de septiembre de 2012

Recuerdos forajidos

La publicación en el blog de la Asociación Forajidos del último número de la revista Brigada 21 me ha traído a la memoria el homenaje que hace 11 años por estas fechas hicimos al recientemente desaparecido y añorado Juan Luis Galiardo.
El reconocimiento de nuestra asociación tuvo lugar dentro de las II Jornadas de Cine Español que por aquellos tiempos organizaba nuestro cinéfilo colectivo con la colaboración del Ayuntamiento de Montilla, y cuyo colofón era la entrega del Premio Bernabé Fernández y Canivell al mérito de toda una trayectoria dedicada al cine patrio.
Como en todos los casos anteriores (Antonio Pérez) y posteriores (Juan Diego, María Barranco y el fallido homenaje a Jaime de Armiñán), la impagable e imprescindible labor de nuestro paisano Manolo Bellido logró poner en contacto a estos grandes de nuestra cinematografía con Forajidos y con el propósito de nuestras jornadas.
De ese año 2001 he vuelto a recordar mis llamadas a Juan Luis Galiardo en los días anteriores a su venida a Montilla, inmerso de lleno en su rodaje de "El caballero Don Quijote" de Manuel Gutiérrez Aragón; agotado, magullado por sus caídas de Rocinante, hubo que tirar de insistencia y convicción para que no arrojara la toalla en su intención de venir a nuestra ciudad. Aunque la estancia iba a ser breve (a la mañana siguiente tenía que estar en su San Roque natal), tan sólo una tarde y la cena, en mi memoria siguen quedando aquellas charlas en el taxi que nos trajo desde la estación del AVE en Córdoba, tomando un café en Don Gonzalo, cenando en El Quijote y, cómo no, su conferencia ante un abarrotado salón de la Casa del Inca. Lástima de la escasa asistencia al Teatro Garnelo para presenciar la entrega del Premio Bernabé Fernández Canivell y la posterior proyección de "Adiós con el corazón", película por la cual recibió el Goya a la mejor interpretación masculina protagonista en el año 2000.
También los recuerdos de aquel día me traen a la memoria algunas tallas menos de pantalón y algo más de barro en los zapatos tras un viaje de ida y vuelta a Lucena pasado por agua. Pero esas son otras historias.

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