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miércoles, 24 de agosto de 2011

Reforma de la Constitución


La propia Constitución Española, en su título X, artículos del 166 al 169, establece los procedimientos necesarios para su reforma. La iniciativa de esta reforma, en todos los supuestos, corresponde al Gobierno, al Congreso, al Senado o a las Asambleas de las Comunidades Autónomas (que tan sólo la propondrían al Gobierno o a la Mesa del Congreso para su consideración); queda excluida, pues, la iniciativa popular.
Hay dos procesos de reforma, según qué apartados de la Constitución se quieran modificar. Si se trata de una revisión total del texto constitucional o parcial que afecte al Titulo preliminar, al Capítulo segundo, Sección primera del Título I, o al Título II, se procederá a la aprobación del principio por mayoría de dos tercios de cada Cámara, y a la disolución inmediata de las Cortes. A continuación, se convocarían elecciones, las nuevas Cámaras elegidas deberían ratificar la decisión y proceder al estudio del nuevo texto constitucional, que deberá ser aprobado por mayoría de dos tercios de ambas Cámaras y, por último, someterla a referendum para su ratificación.
En cualquier otro caso, el procedimiento se simplifica. Los proyectos de reforma constitucional deberán ser aprobados por una mayoría de tres quintos de cada una de las Cámaras. Si no hubiera acuerdo entre ambas, se intentará obtenerlo mediante la creación de una Comisión de composición paritaria de Diputados y Senadores, que presentará un texto que será votado por el Congreso y el Senado. De no lograrse así, y siempre que el texto hubiere obtenido el voto favorable de la mayoría absoluta del Senado, el Congreso, por mayoría de dos tercios, podrá aprobar la reforma. Además, y esto es lo interesante, aprobada la reforma por las Cortes Generales, será sometida a referéndum para su ratificación cuando así lo soliciten, dentro de los quince días siguientes a su aprobación, una décima parte de los miembros de cualquiera de las Cámaras.
Aunque introducir un techo de endeudamiento en la Constitución es una reforma que queda dentro de este segundo caso, dada la importancia que esa decisión implica para el Estado y para todos los españoles y españolas, creo que es una obligación moral, política y cívica el convocar un referendum para su ratificación. Para ello, "sólo" haría falta que 35 diputados o 26 senadores lo solicitaran. Podemos solicitárselo en esta página.
Por cierto, no se puede iniciarse una reforma constitucional en tiempo de guerra o cuando exista estado de alarma, excepción o sitio. De momento, no son los casos.

1 comentario:

ciudadanomane dijo...

menos mal que "de momento" no son los casos, me dejas más tranquilo, jejejeje