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lunes, 15 de agosto de 2011

Moros y cristianos

Hace unos días, paseando por Fuengirola, fui testigo del comienzo del Ramadán. En apenas dos minutos me crucé con decenas de musulmanes que entraban en la Mezquita de Suhail, enclavada en la antigua travesía de la N-340, muy cerca del Paseo Marítimo Rey de España.
Esta circunstancia me hizo reflexionar sobre aquellos tiempos en que la Inquisición quemaba herejes en este país o se expulsaban a judíos y moriscos. Afortunadamente, quedan bien lejanos esos años y nuestra Constitución garantiza la libertad religiosa en España, que ha propiciado la existencia de una diversidad religiosa hasta ahora nunca existente. El Observatorio del Pluralismo Religioso en España, organismo dependiente del Ministerio de Justicia, constata esa realidad como "herramienta de transferencia de conocimiento para la gestión pública de la diversidad religiosa", cuyo "objetivo principal es orientar a las administraciones públicas en la implementación de modelos de gestión ajustados a los principios constitucionales y al marco normativo que regula el ejercicio del Derecho de Libertad Religiosa en España" y que "pretende ser también un portal de referencia para investigadores y, en general, para cualquier persona que necesite o quiera acercarse a las diferentes dimensiones del pluralismo religioso".
Asimismo, esa Constitución de 1978 establece en su artículo 16.3 que "ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones."
Investigando en Wikipedia, he podido saber que la Mezquita de Fuengirola fue financiada con dinero procedente de Arabia Saudí y que tardó 11 años en ser terminada por problemas con esa financiación. Desde luego, cosa que me parece muy bien, ni el Ayuntamiento de Fuengirola, ni la Junta de Andalucía ni el Gobierno de España ayudaron con dinero público a la construcción de ese templo, a pesar de los miles de musulmanes a quienes proporciona servicio religioso. Del mismo modo, y también estoy de acuerdo, ninguna administración pública subvenciona el transporte público, proporciona alojamiento en colegios o pabellones deportivos o corta al tráfico las vías principales de Fuengirola a los seguidores del Islam que se acercan hasta esta mezquita durante el Ramadán.
Tal como indica la Constitución, el Estado hace gala de su aconfesionalidad en esta ocasión. Igual que cuando, en el año 2000, el imán de Fuengirola fue condenado a varios meses de cárcel por aprovechar su púlpito para arengar en contra de los derechos constitucionales y las libertades en España mediante la publicación de un libro y el uso de los medios de comunicación como altavoz para su difusión. 
Las administraciones públicas también se encargan, por otro lado, de demostrarnos que el refranero español no es tan sabio como creíamos. Y como muestra, valga un botón. ¿O todos moros o todos cristianos?

2 comentarios:

Paco dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Óscar dijo...

No está mal la idea del ministerio de hacer el observatorio, quizás algo tardía, después de la llegada de inmigrantes con el boom econñomico de los últimos años. Vaya tunante que está hecho el imán ese de Fuengirola... Por otro lado decir que algunos no somos ni queremos ser moros ni cristianos, dentro del respeto a todas las confesiones, también debe respetarse la no confesionalidad. Un saludo.