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miércoles, 17 de agosto de 2011

El disputado voto del señor Cayo

Es El disputado voto del señor Cayo una novela de Miguel Delibes, corta, que no llega a las doscientas páginas. Ambientada durante la transición española, en los días previos a las primeras elecciones democráticas en nuestro país, da una cruda, ácida y crítica visión del mundo urbanita, apresurado y artificioso en el que vivimos. Y lo hace por contraposición con el mundo rural, pragmático, acompasado a los ritmos de la naturaleza, del que el señor Cayo es exponente; uno de los tres vecinos que quedan en un pueblo de las sierras del norte de Castilla.
El relato comienza en las oficinas provinciales de un partido político (del que no se da el nombre, pero que muy posiblemente corresponda al PSOE o, en menor medida, al PSP de Tierno Galván), en plena vorágine electoral, con sus carteles, octavillas, engrudos, chaquetas de pana, coches con altavoces que recorrían las calles y pueblos haciendo propaganda de candidatos y mitines al aire libre en la plaza principal del pueblo. Una campaña, la que describe Delibes, muy distinta de las actuales en los medios usados y en la ingenuidad de la transición pero tan parecida en la enloquecedora maquinaria electoral que desarrollan los partidos.
En virtud de la estrategia electoral, Víctor y Laly, los dos cabezas de lista al Congreso, junto con Rafa, un joven militante del partido, son enviados a recorrer varios pueblos del despoblado norte de la provincia. En uno de ellos, Cureña, se encuentran con el señor Cayo, un anciano de 83 años, único habitante junto a su mujer sordomuda y otro vecino con quien no se habla. El proyectado mítin se acaba transformando en un encuentro entre dos formas opuestas de entender la vida, dos mundos diferentes que apenas tienen nada en común.
Algo más de treinta años después de que Delibes escribiera esta novela, muchas son las cosas que han cambiado; otras, sin embargo, siguen manteniéndose. Afortunadamente, ese mundo rural ya no se encuentra tan aislado en infraestructuras y servicios, y cada vez más urbanitas se acercan a él tratando de conocerlo, entenderlo y conservarlo. Por desgracia, muchos de esos pueblos han quedado despoblados y abandonados en el camino, la sabiduría ancestral de sus habitantes se ha ido perdiendo y las diferencias entre la ciudad y ese mundo rural es cada día mayor, abducidos como estamos por nuestra vida estresada, siempre con prisas, llena de inventos tan importantes, que han cambiado la sociedad para hacerla cada vez más artificial, alejada de los tiempos que marca la naturaleza y, en el fondo, con menos sentido.
Como no podía ser menos, también de El disputado voto del señor Cayo se hizo una película en 1986, dirigida por Antonio Giménez-Rico y protagonizada por Paco Rabal, Juan Luis Galiardo, Iñaki Miramón y Lydia Bosch. No la he visto, haré por verla aunque no será fácil de encontrar, y supongo que, como es habitual en las adaptaciones cinematográficas, se tomará sus licencias respecto a la novela.

1 comentario:

ciudadanomane dijo...

¿lecturas veraniegas de precampaña?