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sábado, 8 de enero de 2011

Juegos de mesa

Desde bien pequeñito he sido aficionado a los juegos de mesa de tablero, sobre todo a los de estrategia. Recuerdo de mi infancia los Stratego, Sinaí, Ruta del tesoro, Lepanto, Misterio, Distrito 21, El Palé o En busca del Imperio Cobra; alguno de ellos aún lo conservo.
 
Sin embargo, el momento más destacado en mi memoria sobre los juegos de estrategia ocurrió hace justo 25 años, un 8 de enero de 1986 (semanas antes de la explosión del transbordador espacial Challenger). Ese día, junto con otros dos amigos (¿te acuerdas, quinto forajido?), descubrí el juego de la firma NAC "La segunda guerra mundial". ¡Cuántas tardes le dedicamos! Nos abrió un mundo nuevo, el de los wargames. Poco tiempo después, de hecho, sobre una cartulina con un mapa de Europa dibujado y hexagonado a mano, inventábamos nuestro propio juego de guerra total, un macro proyecto que incluía lucha terrestre, naval y aérea, pero también disuasión nuclear, desarrollo económico, acontecimientos políticos o diplomacia entre otros variados aspectos. La mayor dedicación a unos estudios más complejos cada vez y el tener que dejar Montilla para continuar nuestra formación académica o laboral hizo que aparcáramos sin fecha lo que llamábamos "EL JUEGO".
Unos cuantos años más tarde, hace tres o así, apereció otro de esos momentos decisivos en mi afición a los juegos de mesa. Desde Madrid, llegó el informático perruno a la mansión sinérgica para ilustrarnos al anfitrión, al granbético y a un servidor en "Los colonos de Catán", un nuevo tipo de juego de estrategia de mecánica simple, pero dinámica y estrategia más compleja y variada. Las ligas privadas y los piques no se han hecho esperar. Y con la posibilidad de ampliarlos a la nueva adquisición que me han traído los Reyes Magos; también de la marca Devir, "Carcasonne", en un estilo similar de sencillez y complejidad, con tableros que varían en cada partida.
Las espadas están en alto. Los juegos para PC o consolas no han terminado con los de tablero.

1 comentario:

EL QUINTO FORAJIDO dijo...

La puñeta ¡copón! teniamos que quedar para volver jugar una los tres.