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jueves, 4 de noviembre de 2010

Ruta del Cerro Navarro

Tras unos 20 kilómetros de caminata y un calor impropio de un 4 de noviembre, reconozco que estoy reventado, que tengo dos marmolillos por piernas. Eso sí, ha merecido la pena todo el recorrido y los momentos pasados.
Desayunar en la cima del Cerro Navarro, bajo una encina, justo en el límite entre los términos municipales de Montemayor y Montilla, con una espectacular vista de toda la campiña, es un placer que no se disfruta todos los días. Almorzar huevos fritos con chorizo y morcilla en un cortijo a la vieja usanza es otro de esos placeres de la pobreza.
Sin embargo, lo que no tiene precio es pasar una estupenda jornada de educativa y convivencia junto a unos estupendos alumnos y compañeros. Son las pequeñas cosas que hacen que me encante mi trabajo.


1 comentario:

EL QUINTO FORAJIDO dijo...

Madre del amor hermoso ¿donde ha quedado lo de llevarse el bocadillo para las excursiones? Seguro que volviste más gordo a pesar de la caminata. Para que luego digan de la LOGSE.