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sábado, 28 de agosto de 2010

Una pica en Flandes

A tenor de alguna información sobre los adolescentes aparecida en el mundo bloguero recientemente y de los comentarios sucesivos vertidos en la entrada, no puedo quedarme callado y dejar de poner mi pica en Flandes.
Me da la impresión, en primer lugar, que hay mucha, pero que mucha gente que en temas de jóvenes y enseñanza habla más bien de oídas, sin mucho conocimiento de causa, por lo que le han contado o según una vez que vieron un caso concreto o que les dijeron que alguien había dicho, y ya está, a generalizar, que es lo más sencillo.
Desde la corta experiencia en el trato y conocimiento de esas edades que me proporciona mi trabajo, no puedo sino atacar todas esas críticas sin razón ni sentido. Seguimos cayendo en el mismo histórico error que, generación tras generación, lleva a denostar "a la juventud de hoy". Pretendemos, como siempre, medir sus gustos, comportamientos, aficiones, actuaciones y, en definitiva, su forma de encarar la vida con la misma vara de cuando nosotros teníamos esos años. Queremos que los jóvenes y niños actuales se comporten como lo hacíamos nosotros, que tengan las mismas inquietudes, la misma forma de ser, como si no hubieran pasado los años y no hubiera cambiado la sociedad. Y si, como es lógico, no lo hacen así, los criticamos.
En mis años de docente llevo comprobado que la inmensa mayoría de los chicos y chicas adolescentes son excelentes personas; mejores o peores estudiantes, pero buena gente. Todos hemos sido adolescentes y deberíamos recordar cómo te sientes, comportas y piensas con esa edad; no siempre nuestros intereses coincidían con los que nuestros mayores nos señalaban o incluso imponían. Ser adolescente no significa ser un niñato (aunque alguno haya) ni ser una especie de delincuente.
Criticar a la juventud en general es, desde mi punto de vista, el primer síntoma de que una persona ya se ha vuelto vieja, independientemente de la edad que tenga. Conozco a ancianos de treinta años y a jóvenes de setenta. Y aunque esto ocurre desde que el mundo es mundo, sirva este alegato como defensa de nuestros adolescentes.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Creo que tú eres como uno de esos jovenes de "casi cuarenta", y lo demuestras cada día en el instituto, no solo enseñando matemáticas, sino valores.

Rosa dijo...

Porque tú hayas tenido un curso determinado con el que te haya ido bien, no significa que al resto de tus compañeros, le haya ido bien. Te invito a que hagas un sondeo entre profesores de instituto y maestros de escuela y te quedarás sorprendido de lo que te cuentan.

camachuelotrompetero dijo...

He tenido cursos con los que me ha ido bien y cursos con los que no me ha ido bien; llevo ya algún año en esto. Hay ancianos con mala educación y otros que sí la tienen, y no por eso descalifico a todos los "viejos". Pues lo mismo pido para los adolescentes. Aparte de que intento no relacionar rendimiento académico con educación (en mayúsculas) de la persona, como mucha gente es dada a hacer.

Nanete dijo...

A mi parecer creo que este fenómeno se da cada vez antes, y es que yo ya veo, al igual que mis compañeros, que las generaciones que nos vienen detrás son un completo desastre, a veces siento verdaderas arcadas al pensar el porcentaje de mi nómina que se llevarán todos esos que vienen detrás y que antes de empezar a "vivir" ya suponen una carga hasta para la vista...

Ahora bien si hay algo que me molesta es tener que aguantar que me digan que tengo que prepararme para recibir el mundo, que seremos los dueños de la tierra del mañana... y es que yo ya me siento ciudadano de este mundo, todo lo que hago ahora ya supone algo para el futuro.