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lunes, 5 de julio de 2010

Bambú


Una vez oí un proverbio chino que hablaba del bambú. Luego he leído en más ocasiones comentarios en torno al mismo trasfondo. La idea, básicamente, es que si eres fuerte y duro como el roble, en tiempos de tormenta, cuando los vientos soplan muy fuerte, te quiebras. Sin embargo, el bambú, delgado y flexible, se adapta, se dobla, resiste y sobrevive.
Desde aquel entonces me he aplicado esa filosofía. Hay que doblarse ante la adversidad para volver a levantarse cuando pase; ser flexible, no romperse en mil pedazos.
Aunque no tenga que ver con ello, Miguel Bosé también tiene una canción titulada "Bambú". Recuerdo que una vez la puse a alguien de melodía en el móvil. Como una intrépida libélula...

2 comentarios:

Alquimia Fullera-transitando dijo...

"No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego constante.
También es obvio que quien cultiva la tierra no se para impaciente frente a la semilla sembrada y grita con todas sus fuerzas: "¡Crece, maldita seas!"...
Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo trasforma en no apto para impacientes: Siembras la semilla, la abonas, y te ocupas de regarla constantemente.
Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto, que un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles.
Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de solo seis semanas la planta de bambú crece ¡más de 30 metros!
¿Tardó solo seis semanas crecer?.
No. La verdad es que se tomó siete años y seis semanas en desarrollarse.
Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento que iba a tener después de siete años.
Sin embargo, en la vida cotidiana, muchas personas tratan de encontrar soluciones rápidas, triunfos apresurados sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que éste requiere tiempo. Quizás por la misma impaciencia, muchos de aquellos que aspiran a resultados en corto plazo, abandonan súbitamente justo cuando ya estaban a punto de conquistar la meta.


(Cuento Zen)
Tambien lo dijo Buda???: hay que ser flexible como el bambú.

EL QUINTO FORAJIDO dijo...

Eso es lo que quiere Ricky Martin bambú del bueno.