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sábado, 26 de enero de 2008

Nostalgia cañera

Bueno, me apetecía ponerme nostálgico con un poquito de música movidita. ¡Y qué mejor que este celebérrimo tema de Barrio Sésamo que tantos hemos cantado! Claro, como tiene esa letra pegadiza...

domingo, 20 de enero de 2008

sábado, 19 de enero de 2008

Los guiñoles y la muerte de Gallardón

Sin lugar a dudas, los mejores analistas políticos que hay en España. Sobran los comentarios a la vista del vídeo.

sábado, 12 de enero de 2008

¡Hay que ser muy tonto!

Ea, ya tenemos himno con letra. Después de casi 200 años siendo el himno español (salvo el período de la II República) y algunos más de existencia, sin letra oficial siempre, con letrillas que le han acompañado en sus versiones carlista, de Alfonso XIII o franquista y que nunca llegaron a calar demasiado, por fin unas sesudas mentes le han buscado unas estrofas con propósito de que sean oficiales. Y todo ello porque cuando juega la selección española o hay olimpiadas, ni nuestros deportistas ni los aficionados podemos cantarlo. Lo cual queda muy mal por televisión y nos hace menos guays que los otros países.
"La Marsellesa", por ejemplo, tiene una letra que ensalza la violencia, la guerra, el derramamiento de sangre y la venganza. Sin embargo, ¿a quién le importa eso después de 200 años simbolizando la libertad, la igualdad, la fraternidad o la lucha por la democracia? A mí me sigue emocionando cuando oigo a Víctor Laszlo cantándola en "Casablanca", secundado por los habituales del Rick's Café mientras acallan los cánticos militaroides alemanes; me da igual lo que dice literalmente, me quedo con lo que representa. Nadie en Francia piensa en cambiarlo y adaptar la letra al siglo XXI.
En Italia, a finales del siglo XX, también hubo cierta polémica con su himno. Había gente a quien no le gustaba porque no quedaba bien en los eventos deportivos y pensaron en sustituirlo por alguna pieza de Verdi. Sin embargo, imperó la sensatez y mantuvieron un símbolo que llevará años representando a ese país. Igual que no se cambió el himno alemán tras la Segunda Guerra Mundial, a pesar del uso que los nazis hicieron de él; ellos no lo inventaron, solo intentaron apropiárselo, ya existía antes. O Rusia, que tuvo que volver a recuperar el himno de la Unión Soviética tras intentar cambiarlo cuando cayó aquella, algo que no gustó a la gente.
Pero aquí no; aquí, de nuevo, volvemos a demostrar que España es diferente y que a tontos no nos gana nadie. Porque hay que ser tonto para cambiar un himno que lleva siglos siéndolo, tal cual, simple y llanamente porque no podemos cantarlo en los eventos deportivos.
En la República, al menos, lo cambiaron porque no les gustaba lo que representaba, porque era una marcha monárquica. La letra les traía sin cuidado.

lunes, 7 de enero de 2008

¡Que vienen los socialistas!

Hay películas españolas tan infumables que ni siquiera el Parada fue capaz de ponerlas en su Cine de barrio. La época del destape y de la transición es pródiga en ejemplos, y los hermanos Ozores aparecen en muchos de ellos. Como en la del vídeo que viene a continuación.
Eso sí, no por mala con avaricia deja de tener su gracia como documento digamos que pseudohistórico del momento y del cutrerío-casposerío.

viernes, 4 de enero de 2008

¡Pero qué culata ni qué piñones!

"Atraco a las tres", 1962, dirigida por José Mª Forqué. Todo un clásico del cine español con un plantel realmente fantástico de protagonistas: José Luis López Vázquez, Gracita Morales, Cassen, Agustín González, Manuel Alexandre y Alfredo Landa. Realmente grandes todos ellos en esta película, con dos frases míticas que aparecen ambas en la escena de abajo: "Fernando Galindo, un admirador, un amigo, un esclavo, un siervo", pronunciada por José Luis López Vázquez; y Gracita Morales al teléfono con "¡Pero qué culata ni qué piñones!".
Recomendación urgente para todo aquel que aún no la haya visto, todavía está a tiempo de solucionarlo.

miércoles, 2 de enero de 2008

El ingenioso hidalgo

Inicio el nuevo año en el blog igual que terminé el anterior, rememorando aquellas series de nuestra infancia, de la de tanta gente que hoy estamos ya en una cierta edad. En este caso con una de las mejores adaptaciones que se han hecho de la obra más universal de la literatura española: Don Quijote de la Mancha.
¿Quién no recuerda esos maravillosos dibujos animados? Los doblajes de Fernando Fernán Gómez y Antonio Ferrandis como Don Quijote y Sancho son inmejorables, y la sintonía de cabecera compuesta por Juan Pardo, mítica.
En fin, recuerdos de aquellos fines de semana televisivos, con sus programas infantiles matinales, sus dibujos animados a las tres y media, después del telediario, y las películas de sesión de tarde posteriores, siempre clásicos del western o de aventuras, como debe ser. Y no las gilipolleces que pone ahora la 1 de TVE.